Evaluación y tratamiento del glaucoma

El glaucoma es una enfermedad que daña el nervio óptico dentro del ojo y causa ceguera si no se trata. Hay una predisposición genética para el trastorno, pero hay otros factores que contribuyen al tipo de glaucoma y a la gravedad de la enfermedad.

 

Los exámenes oculares de rutina siempre deben incluir un chequeo de presión que es la prueba básica de glaucoma. La forma más precisa de evaluar la presión intraocular es con el método Goldman Applanation. Esto requiere gotas para los ojos y el uso de un aplicador con luz azul cobalto. El método más común es el tonómetro sin contacto que es la prueba de » soplo de aire». Es fácil y rápido, pero no tan preciso como la aplicación. Si la presión es cercana o superior a 21 mm, entonces se indica una mirada más de cerca porque hay una mayor probabilidad de que pueda haber un problema.

 

La siguiente parte del examen es examinar el nervio óptico. Los nervios normales deben tener una apariencia rosácea amarillenta y la parte central de la copa no debe ser más del 30% del nervio óptico total. Si lo es y hay un alargamiento vertical a la copa, entonces se deben hacer pruebas adicionales. El siguiente sería una prueba de campo visual. Esto implica seguir una luz y utilizar la visión periférica para ver otras manchas. Esto evalúa la integridad neurológica del nervio. Si hay cambios en el campo glaucomatoso y en los nervios, primero habrá un aumento en el punto ciego natural seguido de «escotomas» o áreas ciegas alrededor de la visión central. Estos son indicios claros de un diagnóstico positivo de glaucoma. La confirmación de la enfermedad se hace con un GDX, que es un instrumento que realmente mapea los cambios del nervio óptico y las áreas que están en peligro.

 

Existen varios tipos de glaucoma, siendo el más común el de ángulo abierto crónico. También hay un tipo de ángulo estrecho que es más común en pacientes hipermétropes. Enfermedades como la diabetes también pueden causar el trastorno aumentando el crecimiento de los vasos sanguíneos en el ángulo que drena el líquido del ojo. Eso es lo más peligroso y se llama glaucoma neovascular y sigue a la tuberosis, que es el crecimiento de los vasos sanguíneos en el iris del ojo. El traumatismo puede causar la enfermedad al retraer el iris, lo que resulta en tejido cicatricial. Eso se llama glaucoma de ángulo de recesión. Finalmente, existe el glaucoma pigmentario que resulta de la lixiviación del pigmento fuera del iris y el bloqueo del área de drenaje. Este tiene un componente genético muy fuerte y es el más difícil de tratar.

 

El problema clave con la evaluación del glaucoma es conocer los signos de la enfermedad temprana y tratarla apropiadamente. Con demasiada frecuencia se pasan por alto las señales tempranas y se produce daño al nervio. El aumento de la presión provoca una disminución en el flujo sanguíneo al nervio, lo que resulta en la muerte del tejido. Por lo tanto, los nuevos métodos de tratamiento se centran en la preservación vascular para mantener la sangre fluyendo hacia el nervio. Como médico, incluso las presiones cuestionables o los nervios ópticos deben ser examinados más a fondo y no debemos asumir que las cosas son normales. El seguimiento adecuado es una necesidad y el cumplimiento del paciente debe ser evaluado cuidadosamente.

 

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